En los últimos años, la cirugía robótica (especialmente con sistemas como da Vinci Xi y versión 5.0 y con las nuevas plataformas de puerto único) se ha consolidado como el estándar de oro en el tratamiento quirúrgico de los principales cánceres urológicos: próstata, vejiga, riñón y tumores del tracto urinario superior.

Principales ventajas demostradas en la práctica actual:

  • Precisión milimétrica y visión 3D de alta definición → permite un disección mucho más exacta de los tejidos, mejor preservación de los nervios (clave en la prostatectomía radical para mantener la continencia urinaria y la función eréctil) y márgenes quirúrgicos más seguros en oncología.
  • Menor sangrado y necesidad casi nula de transfusiones → especialmente valioso en cistectomías radicales y nefrectomías parciales.
  • Menos dolor postoperatorio, incisiones muy pequeñas y recuperación más rápida → la mayoría de pacientes se van a casa en 1-3 días y retoman actividades normales mucho antes que con cirugía abierta o incluso laparoscópica convencional.
  • Mejor preservación funcional → en cáncer de próstata localizado, las series más recientes muestran tasas superiores de continencia y potencia sexual a los 12 meses comparado con otras técnicas.
  • Menor tasa de complicaciones en procedimientos complejos → como linfadenectomías amplias o reconstrucciones urinarias tras cistectomía.
  • Cirugía mínimamente invasiva incluso en pacientes mayores o con comorbilidades → cada vez más estudios confirman su seguridad y beneficios en este grupo.

En 2025-2026 la tendencia es clara: mayor adopción de sistemas de puerto único (single-port) y mejoras en inteligencia artificial para planificación, lo que promete resultados oncológicos y funcionales todavía mejores.

La cirugía robótica no sustituye la experiencia del cirujano, sino que la potencia al máximo. Para el paciente oncológico urológico significa más control del cáncer con menos secuelas.